martes, 8 de noviembre de 2011

Pas(ill)o doble.



Me dejaste, perdido, turbio, manchado.
En el monte sin machete.
A puño limpio y palma sucia.
Construiste más paredes en el laberinto,
y recogiste el hilo, hasta la aguja;
hasta las balas.
Pero no abandonaste los papeles, menos las páginas.
Y aquí, otra vez intentando escribirle a la ella,
termino nombrándote a vos, no sin antes decir,
que pálido de la vergüenza carita sucia.
Atrasando las deudas por pagar los pecados.
Infernalmente crédulo y paradisiacamente ateo,
castigo divino es que le llaman.
Alma en pena, recogiendo los pasos,
los besos, las caricias, los ultrajes.
Yo soy el que apaga las luces
cierra las puertas abre y se lanza por la ventana.
Vos eres la que sueña, yo lo hice pesadilla.
Yo soy el que derrite el hielo con granito
y limpia tus borrones con carbón.
El solo de requinto en tus caderas tropicales.