Esta noche
deseando tus
caricias casi tanto como tu unpocomío corazón
y tus labios casi
tanto como tu cuerpo volador
te necesito por
esta hambre perdida en tu laberinto
que me lleva y me trae
desde allá arriba
hasta el mismo infierno,
ya me entró el diablo.
Facilito, una
mordida y me fui
¿A dónde?
A esa guerra que
nadie gana y nadie pierde
es la falta de
conflicto sólo se la razón,
del deseo de ni
quererte
salté al disfrute
de quererlo sin mesura
y acampar en tus
costas
para hacer un
picnic en tu sur
que transporta mi
norte al propio norte
que está arriba y
no adelante como dicen.
Y cuando nos
invadamos éntrame en el alma
para que cuando te
vayas nunca te vayas te quedes extasiándome el recuerdo
e invadas mis
heridas mi huerto
mi escala y mi
noción-medida de
la alegría dicha
contento placer
que no entra en
otro cuerpo se desborda;
ellos no saben
digerir la convulsión combustionante que implican tus pasos descalzos sobre
el vidrio- carbón
al rojo- baldosa helada- llano mojado- alfombra húmeda
entablado
astilladamente cortopunzante
de mi pensamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario